
Ella es una de esas chicas que hasta su esqueleto enterrado bajo kilos de arena sería atractivo. Sus tejanos son ajustados y los lleva bien altos marcándosele la goma de las bragas en el culo. Dandole un aire de lo más sensual. Sus pechos apuntan hacia delante y aunque no son muy grandes son perfectamente redondos y sus pezones deben de estar duros porque se distinguen a la perfección detrás de su camiseta blanca de algodón.
Luce una larga melena negra, siempre brillante y recogida en la nuca con unos simpáticos palillos chinos que le dejan caer casi por casualidad algún mechón descolocado. Eso le da un aire juvenil y gracioso. Nada serio. Su sonrisa destaca por encima de todo lo demás. Su boca es grande pero gracias a la blancura de sus dientes la puede lucir sin temor. Al sonreir se le marcan unos pequeños ayuelos junto a las comisuras de los labios que harian derretir a cualquier mortal.
tener que verla casi a diario es un milagro y a la vez una tortura debido a mi actual estado vegetatito a nivel sexual, de hecho estoy a punto de aprobar el master de peleteria, soy un crack subiendo y bajando pieles.
Me mira en el trabajo y empiezo a notar el hinchazón entre las piernas, se me va llenando de sangre y noto como se me va recolocando dentro del calzoncillo lo que me obliga a fingir un cambio de postura sobre la silla para enderezármela y no hacerme daño porque sé que seguirá creciendo hasta ponerse dura como el mármol y entonces tendré que ir al baño a mojarme las muñecas.
Se mueve graciosa y se acerca para pedirme algo mientras yo solo pienso que tengo algo mejor de lo que me ha pedido. Me pongo a pensar en un iceberg para solucionar mi problemilla y en ese momento la noto mirarme y va y se funde todo el iceberg dentro de mi bragueta.
Solo pienso en hacerla pasar a mi garita y allí sin dirigirnos más que una miradita picarona empezar a tocarnos. Le cogería los pechos con mis manos y se los acariciaría mientras le muerdo el cuello lo justo para que conozca lo pequeña que es la frontera entre el placer y el dolor. La giro contra la mesa de trabajo y le dejo los pantalones arrugaditos en sus tobillos y mientras con una mano le encharco las bragas le apreto mi pene duro contra su culo para que note lo caliente que estoy.Finalmente le bajo las bragas y la penetro de pie junto a la mesa y le digo todo lo que me gusta que gima levemente. Sus uñas se marcan en la pared y gira su cabeza y me mira con el rabillo del ojo. Ella me quiere ver y yo no le dejo que lo haga empezando un juego de miradas mientras le voy golpeando las nalgas con mis muslos. Se le suelta la melena y le llega casi al coxis donde yo estoy a punto de correrme. Acabo acariciandole los pezones mientras me corro sobre su culo. En ese momento me reclama que le de las putas grapas que me ha pedido hace unos minutos y que deje de babear.
Imaginación al poder.
Pero hoy me duelen los gemelos y creo que es de hacerlo de pie.
1 comentario:
Grande, Alvaro! Grande!!
He rigut molt llegint aquest article! Mira que son gracioses les grapes!! De quatre grapes, grapejar algú, o emborratxar algú de grapa per...
Que divertides son les grapes!!
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